martes, 1 de enero de 2013
Chapter one.
''Te garantizo que habrá épocas difíciles. Y te garantizo que en algún momento uno de los dos o los dos, querremos dejarlo. Pero también te garantizo que si no te pido que seas mía, me arrepentiré durante el resto de mi vida.''
El principio perfecto de una canción perfecta escrita por un cantante perfecto. Para Destiny Xenon era como un ídolo, sentía cada párrafo, cada frase, cada palabra, como si fuera ella quién la hubiese escrito. Al terminarse dicha canción con aquella melodía monótona de fondo, Destiny decidió que era hora de levantarse del sofá y dejarse de tonterías, que tanto escuchar música la había llevado hasta las 17:20 de la tarde; era Lunes, un jodido lunes, y tras haber tenido clases particulares tenía que ir a baloncesto.
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Un día más, un día menos. No sé que me pasaba pero últimamente los días se me hacían eternos y completamente monótonos. Lunes 10 de Diciembre, 17:20. Tenía que levantarme para preparar las cosas y marchar a baloncesto, pero estaba tan sumida en las canciones de Xenon.. que me costaba quitarme los cascos y volver al mundo real. Al levantarme del sofá me dirigí a mi cuarto, me puse los pantalones cortos de la equipación y unas calcetas, para, seguidamente, colocarme las botas de basket.
Una vez lista avisé a mi madre de que era la hora, pues era ella la que me iba a llevar al colegio para entrenar.
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Ésta, con suma pereza y en pijama, la llevó a dicho sitio; siempre la llevaba tarde pero ese día, Destiny estuvo en el colegio un poco más antes de lo normal, así que, al llegar a las escaleras principales envió un difundido por el bbmsn: ''Quien en balonceesto?:)'' para ver si tenía que subir o quedarse ahí para esperar a sus amigas. En cuánto lo envió apareció Maggy y Pearl. Maggy, con su sudadera de Supermán; su largo cabello negro que tapaba un poco el escudo con la gran ''S'' y la trencita hecha de hilo que colgaba de éste. Con una gran sonrisa como siempre, y con buenas noticias, las cuáles decidió contar cuando apareciera Candy. (Aunque mañana lo volvería a contar en clase, ya que Mia no estaba apuntada a baloncesto.) Pearl, con su sudadera de el monstruo de las galletas, de un color azulón que hacía juego con sus ojos.
Las tres decidieron subir al patio, que ya eran las menos cinco y como nadie más subía, pensaron que todas estaban arriba ya. Pero su sorpresa, (y más bien un ataque de nervios y alegría para Destiny) fue que él estaba allí... Liam.
El chico por el que Destiny siempre ha estado detrás. Le encantaba su sonrisa, sus ojos, le gustaba el rapado que se había hecho ahora, y le gustaba que fuera tan alto. No lo conocía muy bien en persona, pues ella pensaba que parecería patética al intentar hablar con él... Pero allí estaban Maggy y Pearl dándole codazos y empujones, deseando que se acercara a él.
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